Trekking al Campo Base del Everest: una aventura épica en el corazón del Himalaya
Siempre había escuchado que el trekking al Campo Base del Everest se había vuelto “demasiado turístico”, “sucio”, que “ya no tenía el espíritu real del Himalaya”. Pero cuando finalmente lo hice… me enamoré del camino, de su energía y de su gente.
Lejos de perder su magia, para mí fue uno de los viajes más transformadores de mi vida.
Elegimos una ruta menos habitual, dormimos frente a un templo donde pocos se quedan y conectamos profundamente con la cultura local. Caminamos ocho días rodeados de algunas de las montañas más impresionantes del planeta. Y, a pesar del cansancio, nunca dejé de sentirme afortunada por cada paso.

El Himalaya: donde empieza el viaje hacia el “techo del mundo”
El Everest se alza imponente con sus 8.849 metros, coronándose como la montaña más alta del planeta. Llegar a la cima es un privilegio reservado a unos pocos, pero llegar a su base —el famoso Everest Base Camp, ubicado a 5.364 metros de altura— es un desafío accesible para quienes sueñan con sentir de cerca la inmensidad del Himalaya.
La aventura comienza muy antes de caminar: con el vuelo a Lukla, considerado uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo. Su pista es corta, empinada y cualquier cambio climático puede cancelar el vuelo. Ese primer aterrizaje ya es pura adrenalina… y el inicio de algo grande.
La ruta hacia el Campo Base: ocho días entre aldeas sherpas y paisajes irreales
Desde Lukla comienza el ascenso. El sendero atraviesa aldeas remotas, bosques, puentes colgantes y ríos glaciales. El segundo día se llega a Namche Bazaar, capital de la cultura sherpa y uno de los puntos más icónicos del trekking. Allí todo gira alrededor de la montaña: comercios, monasterios, vida diaria y expediciones. Es un lugar que vibra distinto.
Uno de los momentos más memorables del camino es cruzar el puente colgante más alto de la ruta, una prueba para cualquiera que sufra vértigo. Pero lo que más me marcó fue ver el trabajo incansable de los sherpas:hombres y mujeres cargando hasta 80 kilos sobre la espalda por senderos empinados, asegurando provisiones, materiales y equipos para aldeas que dependen completamente de ellos. Es imposible no admirarlos.


Aclimatación: aprender a escuchar el cuerpo y contemplar el Himalaya
Durante varios días hicimos caminatas cortas de aclimatación hacia miradores desde los que se ven por primera vez gigantes como el Ama Dablam, Lhotse, Nuptse y, a lo lejos, el Everest en todo su esplendor.
En el camino visitamos monasterios históricos como Tengboche, donde monjes muy jóvenes estudian, meditan y mantienen vivas las tradiciones budistas del Himalaya. Tuvimos la suerte de presenciar una clase, observar sus cantos y hasta jugar un rato con ellos. Esas pequeñas interacciones son las que hacen que este trekking sea mucho más que una aventura física.
La altura se siente… pero también la recompensa
A medida que se asciende, el paisaje comienza a transformarse:
menos vegetación, más viento, más frío y más silencio. El mal de altura aparece en forma de dolor de cabeza, cansancio o dificultad para dormir. El cuerpo te obliga a ir lento, pero cada paso te acerca a un sueño.
Cuando finalmente llegás al Campo Base del Everest, el tiempo parece detenerse.
El hielo cruje, el viento corta la piel, el glaciar respira, las banderas de oración flamean.
Estar allí es una mezcla de asombro, humildad y satisfacción absoluta.
No es solo un destino: es la prueba de todo lo que lograste para llegar hasta ahí.

El regreso: cuatro días para absorber todo lo vivido
El descenso toma alrededor de cuatro días y es igualmente desafiante. Pasás nuevamente por los mismos senderos, montañas y aldeas, pero con una mirada completamente nueva.Cada tramo del camino te recuerda por qué el Himalaya transforma a quien lo recorre.
¿Por qué hacer el Trekking al Campo Base del Everest?
Porque no es solo una caminata.
Es una experiencia cultural, un desafío físico, una inmersión en uno de los paisajes más imponentes del mundo y una oportunidad única de entender la vida sherpa y su relación sagrada con la montaña.
Es una experiencia que cambia algo adentro.
Explorá el Everest con nosotros – Viajes de autor con Explorer by Sofi Prado
Si siempre soñaste con llegar al Everest, este trekking es para vos.
En Explorer by Sofi Prado, mi agencia de viajes de autor, organizamos esta experiencia de forma personalizada, asegurando rutas auténticas, buenos alojamientos y un enfoque cultural profundo.
👉 Dejá tu comentario “quiero explorar el Everest” y nos pondremos en contacto con vos para diseñar juntos el viaje de tus sueños.





